IDEA · DISEÑO · SISTEMAS · ALQUIMIA

Alejandro
Jiménez

El Alquimista del diseño

I — El oficio

Empecé preparando archivos. Revisando trazados. Mandando pruebas de color a imprenta. Aprendí a amar cada parte de ese proceso. Y fue exactamente ahí donde supe que quería más.

II — El primer ingrediente

En Publimedia, un mentor me dijo algo que no olvidé: cuantos más recursos tenés, mejores son tus ideas. No hablaba de presupuesto. Hablaba de todo lo demás. Los libros que leés, los materiales que tocás, entender cómo funciona una impresora, un sensor, una tecnología nueva. Cada cosa que aprendés se vuelve un ingrediente. Y con más ingredientes, las ideas tienen más de dónde nacer.

"Cuantos más recursos tenés, mejores son tus ideas."
III — Los primeros experimentos

Lo comprobé ahí mismo. El mercado de publicidad exterior en Costa Rica hacía siempre lo mismo: lonas, cajas de luz, vallas. Me empecé a preguntar qué pasaba si combinábamos lo que sabíamos de producción con materiales que nadie había usado en OOH. Materiales reflectivos. Estructuras 3D. Paradas de bus con sensores, iluminación y sonido. Cosas que no existían en el mercado porque nadie se había sentado a pensar qué pasaría si las mezclaba.

No fue genialidad. Fue exactamente lo que decía el mentor: más ingredientes, ideas más grandes.

IV — La colección

Desde entonces no paré de sumar ingredientes. Algunos creativos eligen una especialidad y la profundizan. Yo fui en la dirección contraria. Diseño, motion, 3D, desarrollo web, automatizaciones, optimización de flujos de producción, inteligencia artificial aplicada al proceso creativo. Cada vez que aparecía una tecnología nueva, la misma pregunta: ¿qué pasa si la mezclo con lo que ya sé?

La gente a veces se sorprende cuando ve todo junto. No entienden cómo alguien puede moverse entre tantos mundos. Yo tampoco lo entendía al principio. Después entendí que no era disciplina ni estrategia. Era algo más simple y más profundo: la misma pasión de siempre, aplicada a todo lo que aparecía.

Aprender. Combinar. Construir.
V — El método

En Exodus, un gran creativo, Osvaldo Baldi, me amplió la mente de una forma que no esperaba. Mientras hacíamos Los grandes amigos viven por siempre, una de mis campañas favoritas y de las más fuertes emocionalmente que he vivido, me dijo: preguntate "¿qué pasa si?" Qué pasa si agregás esto. Qué pasa si quitás aquello. Qué pasa si implementás lo que nadie ha probado.

Ya venía pensando así desde Publimedia. Con Osvaldo entendí que era un método. Después vino Combinaciones que matan y el WINA Silver 2024.

VI — El problema grande

En Phyto nadie me advirtió que eran 190 productos. Lo descubrí solo, de a poco, como quien abre una puerta y encuentra otra puerta adentro. Cuando vi la dimensión real, no pregunté si era posible. Puse los ingredientes a funcionar. Reduje el tiempo de producción en un 80% sin perder la dirección de arte ni el branding.

Eso es lo que pasa cuando acumulás suficientes recursos: los problemas grandes dejan de parecer problemas.

VII — El alquimista

Ahí nació el Alquimista del diseño. Esa parte mía que nunca pudo quedarse quieta frente a algo nuevo sin querer entenderlo, desarmarlo y ver qué pasaba si lo combinaba con todo lo demás. La parte que aprendió que el conocimiento no es poder hasta que lo mezclás con pasión y con las manos dispuestas a construir.

"Eso soy. Eso hago."
¿Hablamos?

Si buscás a alguien que convierta lo que tenés en la cabeza en algo que el mundo pueda ver, hablemos.

Encender el crisol